Cómo elegir el suelo de cada estancia
El suelo es la superficie que más se toca de toda la casa y la que peor perdona el error: cambiar un suelo es levantar la casa otra vez. Elegir el suelo de cada estancia no va de encontrar «el bonito», sino de cruzar tres cosas — agua, desgaste y tacto — con lo que pasa de verdad en cada habitación. Este es el criterio que usamos en nuestras reformas de Zaragoza, estancia por estancia.

Elegir el suelo: las tres preguntas por estancia
¿Le va a caer agua — a diario, no en un accidente? ¿Cuánto tránsito soporta, con qué calzado? ¿Y lo pisas descalzo? Un baño responde agua-sí; un pasillo, tránsito-alto; un dormitorio, descalzo-siempre. Con esas respuestas, la mitad de los suelos del muestrario se descartan solos.
Donde hay agua, cerámica
En los baños de nuestras obras de Zaragoza la respuesta corta es porcelánico: aguanta el agua sin pedir permiso, y hoy imita madera, piedra o tejido con dignidad — en nuestras obras hay baños revestidos con porcelánicos de trama textil que engañan de cerca. En cocinas es la opción segura, aunque una cocina abierta puede pedir continuidad con el salón; ahí la conversación es otra.
Donde vives descalzo, madera
Salón y dormitorios son el territorio natural de la madera: cálida al pie, mejor al oído, y envejece acompañando. Pide a cambio respeto al agua y a la arena de la calle. Las alternativas que la imitan — laminados como los de Finfloor, vinílicos — resuelven presupuesto y uso duro; qué da cada familia lo contamos en los materiales que usamos.
La continuidad, y el suelo radiante
Un mismo suelo corrido hace más grande a la vista cualquier piso de Zaragoza; cambiar de material por estancia lo trocea. Nuestra regla: cambiar solo donde cambia el uso — húmedas sí, pasillo no. Conductividad, estabilidad y espesores se coordinan desde el proyecto: no todos los suelos sirven sobre radiante.
El error de decidirlo el último
El suelo parece la última capa y condiciona a casi todas las demás: su grosor mueve las cotas de puertas y armarios, y si se proyecta suelo radiante, el pavimento se elige compatible con él, y su continuidad se planifica antes de levantar tabique alguno. Decidir el suelo pronto no es ansia: es evitar que una obra entera se adapte a una decisión tardía.
«El suelo se elige con los pies y con el calendario: los ojos solo votan.»
¿Dudas con el tuyo? Cuéntanos tu reforma. El criterio general de materiales está en los materiales que usamos, y suelos reales en contexto, en la integral de AM15.